FRANCISCO Y LA PENA CAPITAL
Nos ha asaltado a todos los que sentimos afecto hacia la Iglesia o a los que tienen un mínimo de inquietud espiritual la noticia de que el papa Francisco, a través del cardenal Luis F. Ladaria SJ, Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, elimina del Catecismo cualquier atisbo de aceptación o reconocimiento de la pena de muerte y se compromete a luchar por su erradicación.
Muchos no creerán que la Iglesia Católica, custodia y guardiana del "No matarás", permitiera, aun en los más terribles casos, que un hijo de Dios fuera privado del don más sagrado y del primero de los derechos humanos: la vida. Pues sí, así lo hacía.
En el número 2266 del Catecismo de 1992 promulgado por san Juan Pablo II aparecía una referencia explícita, pero supeditada a unas situaciones excepcionales ("en caso de extrema gravedad"), a la posibilidad de dictar la pena de muerte para un reo si suponía un riesgo claro e indudable para la vida de otros seres humanos. Pues bien, nuestro papa una vez más se pone del lado de los más débiles, de los desfavorecidos y se moja claramente en contra de la supresión de la vida entre humanos, aun cuando ello le ponga en contra de más de un mandatario mundial. Prueba de ello es que ya han comenzado movimientos muy serios para la lucha contra la pena capital en los mismísimos EE.UU.
Y es que no podía ser de otra manera, viniendo de Francisco. Si desde el minuto uno de su pontificado ha hablado de cultura del encuentro, del primerear en el amor, de las periferias a las que estamos llamados a acudir, de las situaciones de descarte palpables a nuestro alrededor, y así en todos sus discursos, homilías y magisterio en general, no podía obviar el germen de todo que es la defensa de la vida.
La nueva redacción propuesta para este número del Catecismo incluye la palabra "inadmisible", vocablo absoluto, drástico, que no da lugar a dudas de su intencionalidad. Esta iniciativa era lanzada en el discurso con motivo del XXV aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica (11/10/2017) y, en este mes de agosto, se ha hecho realidad.
¿Acaso no son necesitados los que han visto como bueno el llegar a asesinar a otro ser humano para conseguir los fines más miserables (droga, dinero, poder)?
Su propuesta nace de la más clara denuncia profética (ataca a la pena de muerte y busca la reinserción) y desemboca en una acción seria, política -como jefe de estado que es-, de compromiso activo (lucha por la abolición). DENUNCIA-ACCIÓN-COMPROMISO. Ese es su plan eclesial y responde rotundamente a la Palabra del que le ha enviado.
La nueva redacción propuesta para este número del Catecismo incluye la palabra "inadmisible", vocablo absoluto, drástico, que no da lugar a dudas de su intencionalidad. Esta iniciativa era lanzada en el discurso con motivo del XXV aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica (11/10/2017) y, en este mes de agosto, se ha hecho realidad.
¿Acaso no son necesitados los que han visto como bueno el llegar a asesinar a otro ser humano para conseguir los fines más miserables (droga, dinero, poder)?
Su propuesta nace de la más clara denuncia profética (ataca a la pena de muerte y busca la reinserción) y desemboca en una acción seria, política -como jefe de estado que es-, de compromiso activo (lucha por la abolición). DENUNCIA-ACCIÓN-COMPROMISO. Ese es su plan eclesial y responde rotundamente a la Palabra del que le ha enviado.
Me ha encantado el artículo. Valiente y claro.¡Gracias!
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