¿INNOVACIÓN DIGITAL?
Hoy por hoy se hace imposible no pararse a pensar y no
tomar partido por una u otra postura pedagógica ante la presencia de lo digital
en nuestras vidas. Y cuando uso el adjetivo “pedagógica” no me refiero solo al
ámbito escolar, sino a todos los espacios esenciales del ser humano y tomando
dicho calificativo con el sentido de acompañamiento a la persona en su proceso
vital. De hecho, esa es la etimología de la palabra pedagogo en griego, el que
acompaña a otro marcándole el camino.
La era digital ha sido capaz de eliminar la presencia
corpórea del otro en nuestras vidas y conformarnos simplemente con una
presencia virtual a través de las redes. O lo que es lo mismo: hemos cambiado a
la persona en cuerpo y alma, frente a frente, por una imagen, muchas veces de
pose y ficticia, que no responde para nada a la realidad. Renunciamos a un
cálido abrazo, a su olor, a la palmada en la espalda, a la lágrima que busca un
amigo o al poder de seducción de una mirada inesperada. Todo ello con tal de
acelerar el proceso de comunicación y acumular fotografías sin sentido, likes o retuits.
Parece que ha llegado el momento en el que se escuchan
campanas de los efectos nocivos de una hiperexposición de niños a pantallas
incluso antes del primer año de vida. La comunidad científica ya se mueve en
esta línea, por fin se ha dado cuenta de que era una profunda aberración
"aparcar" a un niño frente a una tablet
o un móvil para que mamá y papá pudieran cenar tranquilos en el restaurante de
moda y terminar con la copa de rigor. Pero la política de pactos no siempre
funciona. El "tú me dejas cenar y yo te dejo tu tablet durante toda la noche" no es un acuerdo en igualdad de
condiciones porque ambas partes difieren en edad, objetivos y responsabilidad.
El uso del posesivo "tu" da más miedo aún.
Si la ciencia ya se ha pronunciado, la escuela se hará eco
en breve. ¿Y ahora qué hacemos si hemos basado casi toda la innovación
pedagógica en unos pocos centímetros cuadrados que embaucan tanto que
anestesian frente a la realidad más real? ¿Habrá llegado la involución digital?
Niños con dificultades en la lectoescritura, sin conectividad emocional, con
retraso en la adquisición del lenguaje oral, faltos de empatía y, en muchas ocasiones,
hipersexualizados o inmersos en contextos digitales de violencia y acoso. La
tecnología en manos de niños y adolescentes sin un acompañamiento y un control
mínimo es un torpedo en la línea de flotación de una educación integral,
generadora de mentes sanas y espacios de diálogo y paz. Definitivamente
necesitamos más pantallas de papel.
Artículo publicado en Diario Córdoba 28-7-2024

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